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jueves, 17 de octubre de 2013

A 45 años de distancia, Pilar Roldán se llena de nostalgia por medalla

A 45 años de distancia, la ex esgrimista mexicana Pilar Roldán, quien hasta el momento es la única medallista en unos Juegos Olímpicos en este deporte, se llena de nostalgia por ese logro en la cita veraniega de México 68.
Con voz entrecortada y lágrimas, la capitalina, quien ahora radica en Cancún, Quintana Roo, dijo que a 45 años de esa hazaña para el deporte mexicano, aún le viene el recuerdo como si apenas fuera ayer cuando subió al podio.
Es que Pilar Roldán tuvo que dejar las raquetas que le fueron inculcadas por sus padres Ángel Roldán, quien formó parte del equipo de Copa Davis en 1943, y María Tapia, medallista en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de El Salvador 1935.
La entrevista es realizada por el Comité Olímpico Mexicano, que sigue con su serial de notas relacionadas con el 45 aniversario de los Juegos Olímpicos de 1968, y en esta ocasión le tocó a Pilar Roldán.
Gracias a la insistencia de un cambio de deporte, las espadas se convirtieron en parte de su vida, a partir de ese momento la esgrima tendría un prospecto que años más tarde sería una medallista olímpica.
"Mi mamá fue siete veces campeona nacional, y en los Juegos Panamericanos de 1955, mi padre y yo competimos juntos. Siempre crecí rodeada de canchas de tenis, pero yo quería hacer otro deporte y me llamaba mucho la atención usar una careta y tener una espada", platicó.
Fue que ante ese deseo tomó la iniciativa de inmiscuirse en el mundo de la esgrima. Sin embargo, ese camino se vio truncado, ya que después de los Juegos Olímpicos de México 68 se retiró.
Luego, 15 años más tarde, decidió retomar su carrera para permanecer siete años activa, manteniendo un puesto 13 en el ranking mundial en 1989.
"Llegue a la justa veraniega, en la que no sólo estuve yo, sino que también mi hermana Lourdes fue parte de la selección mexicana. Yo iba con la mentalidad de conseguir un buen resultado, pero antes tenía que conquistar la competencia, asalto por asalto", recordó.
Conforme cuenta su historia, la voz es fuerte y una enorme sonrisa refleja esa alegría y satisfacción que tuvo, pero su mirada sigue reviviendo esos momentos donde la selección mexicana tuvo una destacada actuación al conseguir nueve medallas.

"Hubo mucho entusiasmo de los deportistas que participaron en México 68, creo que por eso el resultado de las medallas no era más amor al deporte, sino que también todo el pueblo participó y se sentía más el apoyo. Hoy en día los atletas deben de estar convencidos de que se pueden hacer bien las cosas", aseveró.

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